Lino: recurso natural, sostenible y con muchas propiedades y aplicaciones

Podemos comer lino y podemos vestir de lino, uno de los recursos naturales más antiguos y aprovechados por el ser humano. Una fibra natural, biodegradable, reciclable y sostenible que tiene multitud de aplicaciones y se utiliza en todas sus versiones, desde la semilla hasta el tallo.

Queremos aprovechar este artículo para adentrarnos en el lino y descubrir cómo la propia naturaleza nos proporciona todo lo necesario para que dispongamos de materiales tan saludables como sostenibles, además de poder obtenerlos de manera respetuosa con el medio ambiente.

Esta fibra textil que todos conocemos se obtiene de la planta del lino, una planta herbácea de la familia de las Lináceas. Se cultiva principalmente en las regiones cuyo clima es templado, como es el caso de Europa, China o la India. Su proceso de producción se inicia, lógicamente, con su cultivo y, una vez que las plantas alcanzan su madurez, se cosechan y se someten a los procesos necesarios en función de la finalidad que se les vaya a dar. Si se trata de la industria textil, se hilan formando hilos de lino con los que posteriormente se tejen telas.

Propiedades y características del lino

El lino es una hierba anual que se cultiva desde hace milenios. Procedente de las regiones de Oriente Próximo, en las zonas de los ríos Nilo, Éufrates y Tigris, donde se utilizaban los tallos de unos ochenta centímetros de altura para obtener tejidos, algo que sigue vigente a día de hoy, como bien saben en Puro Lino, dedicados a la venta de ropa confeccionada con este material.

En la actualidad, su cultivo se lleva a cabo en prácticamente todos los climas, aunque el mayor productor a nivel mundial es Canadá. Al igual que el algodón, se compone fundamentalmente de celulosa, por lo que los usos de ambos son bastante similares en algunos aspectos.

El lino textil tiene propiedades que son verdaderamente apreciadas dentro de la industria textil. De hecho, como ya hemos avanzado, fue una de las primeras fibras utilizadas para la producción y fabricación de tejidos milenios atrás. Estos tejidos pueden ir desde muy finos y suaves hasta convertirse en lonas de textura gruesa y vasta. Sus propiedades como tejido son las que citamos a continuación:

  • Absorbe muy bien la humedad sin producir sensación de humedad, absorbiendo hasta un veinte por ciento de agua.
  • Evapora muy rápido la humedad.
  • No irrita la piel, por lo que es ideal para prendas de bebé y personas con problemas de alergia o eccema.
  • Es saludable, no desprende iones negativos, contribuyendo al bienestar, facilitando la oxigenación, es relajante y facilita el sueño.
  • Es antibacteriano.
  • Más fuerte que el algodón, pero no elástico, por lo que se arruga fácilmente.
  • Admite muy bien los tintes.
  • Se limpia con facilidad y puede lavarse a altas temperaturas, aunque no conviene utilizar blanqueantes.

Dejando a un lado su finalidad en la industria textil, las semillas de lino se utilizan en la industria alimentaria tanto para consumo humano como para alimentación animal. Por lo general, en forma de semilla triturada, germinada o como harina o aceite.

Son de tamaño pequeño y similares a las semillas de sésamo o chía. Se pueden encontrar en varios colores según la especie de lino de la que procedan, aunque las que mejor reputación tienen debido a su alto contenido en ácidos grasos omega-3 son las doradas.

Hay que tener en cuenta que no se aconseja tomar las semillas de lino enteras, puesto que sus nutrientes no se absorben de la misma manera y, en consecuencia, se pierden propiedades. Si se toma demasiada cantidad de semillas de lino, se pueden producir efectos indeseados como gases o malestar en el estómago.

Desde la antigüedad, a las semillas de lino ya se les atribuían propiedades beneficiosas que la misma ciencia se ha encargado de confirmar:

  • Rica en ácidos grasos poliinsaturados omega-3, omega-6 y omega-9, que ayudan a bajar el colesterol y a la prevención de enfermedades del sistema circulatorio.
  • Rica en fibra, dos tercios de la cual son insolubles y un tercio soluble. Ayuda al sistema digestivo, a la pérdida de peso creando sensación de saciedad y mejora el azúcar en sangre, la digestión y los problemas de estreñimiento.
  • El aceite de linaza tiene propiedades laxantes debido a su composición alta en ácido linoleico. No sirve para freír debido a que se descompone a partir de los ciento ochenta grados centígrados, por lo que se aconseja ingerir en crudo y frío como aliño en las ensaladas.
  • Rica en lignano, sustancia a la que se atribuyen efectos beneficiosos contra el cáncer de mama y de próstata.
  • El aceite de lino se utiliza para el cuidado del cabello, de la piel y de las uñas. Trata inflamaciones de la piel como el eccema, el acné y las quemaduras del sol, la dermatitis atópica, y fortalece el pelo y las uñas.
  • Contiene un dieciocho por ciento de proteína vegetal, vitaminas B y E, minerales y enzimas que ayudan a que el metabolismo se mantenga activo.

Como se puede comprobar, del lino se aprovecha todo; cuando se convierte en fibra textil, se producen otros productos como la paja utilizada para hacer tableros de conglomerado o como combustible de biomasa. Las fibras más cortas se utilizan para hacer papel y las semillas se convierten en aceite de linaza.

Las industrias del lino

El lino se aprovecha en varias industrias, como veremos a continuación. Empezando por la textil, a la que ya hemos hecho alusión y en la que se considera como una de las fibras más versátiles que puede utilizarse sola o combinada con otras. Tiene incontables usos, desde la ropa de hogar como mantelería o ropa de cama hasta ropa de bebé. El lino se utiliza igualmente en la confección de elementos más decorativos como las cortinas, los cojines e incluso alfombras.

Sin embargo, donde el lino se corona como rey es en la ropa de verano, tanto de interior como de exterior, para mujeres y para hombres, además de para niños y bebés. En épocas de demasiado calor, la sensación de llevar lino es incomparable a la de un tejido sintético.

Dentro de la industria alimentaria, comentábamos que se utiliza tanto en alimentación humana como en alimentación animal en forma de piensos. Para este sector, lo que se utiliza es la semilla de lino, que puede consumirse entera, molida, germinada o en forma de aceite.

La mejor forma de consumo es molida debido a que de esta manera el cuerpo puede aprovechar al máximo todas sus propiedades. Si se consumen enteras, la masticación no alcanza la trituración correcta y la digestión no es capaz de procesarlas como es debido, eliminándolas sin que se absorban todos sus nutrientes.

Debido a su alto contenido en ácidos grasos, si están molidas no se conservan durante mucho tiempo, ya que se oxidan al entrar en contacto con el aire, enranciándose en pocos días. Se conservan en buen estado unas seis semanas siempre en nevera, además de poder congelarse tras ser molidas para conservarlas más tiempo.

En su estado molido se pueden añadir a cualquier plato, ensaladas, yogures, cremas o sopas, siempre sin cocinarlos demasiado. Con el aceite ocurre lo mismo, por lo que hay que guardarlo en la nevera y en un envase oscuro para evitar su oxidación. Cuando se consumen germinadas, pueden añadirse a ensaladas o para acompañar cualquier plato.

Su aplicación para mejorar problemas de salud tiene igualmente sus orígenes en la antigüedad y sus beneficios proceden de la composición de las semillas. Gracias a su elevado contenido en mucílagos, hasta un diez por ciento, es una fibra soluble con un efecto laxante muy eficaz. Además de su contenido en omega 3, utilizado como tratamiento natural contra el colesterol elevado, la hipertensión, las hemorroides y hematomas, ya que favorece la dilatación de las arterias. Asimismo, se le atribuyen propiedades antiinflamatorias en tratamientos para la artritis, la artrosis, eccemas, alergias, irritaciones y quemaduras.

El lino también es utilizado en la industria cosmética, debido a sus propiedades antiinflamatorias y suavizantes, como el aceite de lino, beneficioso para quemaduras, piel irritada y enrojecida, y como cicatrizante, ya que favorece la regeneración de los tejidos dañados. Sus propiedades nutritivas e hidratantes lo convierten en una buena opción para tratamientos antienvejecimiento, pieles resecas y apagadas. También se utiliza en la fabricación de jabones, detergentes, champús y cremas o bálsamos.

Otros sectores como la papelería, las pinturas y tintas o la construcción utilizan el lino como material para fabricar papel, secantes o como material aislante. En la actualidad existen muchas nuevas aplicaciones del lino en la industria, como reforzar plásticos, revestimiento para frenos, relleno de colchones, geotextiles biodegradables con diferentes usos, bases para suelos de tarimas, en el deporte para fabricar raquetas de tenis y palas, cañas de pescar, tablas de surf…

Su combinación con resinas, como se hace con la fibra de vidrio o de carbono, va a dar como resultado infinitas aplicaciones, la mayoría de ellas sostenibles. En definitiva, el lino es una materia prima con infinitas posibilidades, infinitas aplicaciones y con propiedades de lo más interesantes.

 

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